“Me siento muy solo” y, Incomunicación Igual a Soledad

La soledad entre los humanos es un fenómeno   que se agudiza  en nuestro tercer milenio.

En la web Fluvium.org Nieves García muestra algunas estadísticas: El     26% de los estadounidenses se califica de solitarios crónicos; 54% de los franceses afirma haber sufrido de soledad alguna vez; 30% de los españoles dice sentirse solo con frecuencia, 40% confiesa no tener ningún amigo íntimo y 20% de la población en general  declara haber tenido problemas de depresión.

El gran Victor Hugo, afirmaba: “El infierno  está todo en esta palabra: soledad”

Aloyma Ravelo, prueba que ya a las mujeres no les basta con sus roles tradicionales,  aunque la maternidad sigue siendo una condición altamente valorada por nosotras, ya que desencadena un auténtico sentimiento de amor, gozo y alegría.

Nada llena más el corazón del ser humano que descubrir que por mí alguien se preocupa y disfruta de mi compañía, ya sea una pareja, un familiar, o un amigo.

Cualquier persona aprecia sobremanera la posibilidad de sentirse amada, sencillamente por lo que es, no por lo que hace, los bienes que posee ni otros beneficios.

Ser amado por ser… nada más y nada menos, que uno mismo. La psicóloga María Ester de Palma, reconoce plenamente que la soledad tiene que ver con la incomunicación, ésta aparece cuando no se puede hablar de lo que nos pasa. Así se genera un sentimiento de incomprensión, y una se siente que no la tienen en cuenta,  no se siente querida ni respetada.

Hombres y mujeres se sienten igual de solos, aunque tengan distintas formas de expresarlo y de resolverlo.

Muchas parejas tienen que empezar por reconocerse a sí mismas y aceptar  que necesitan ayuda para escucharse y para hablarse. La soledad aparece muchas veces cuando no podemos hablar de lo que nos pasa. A veces, se teme la respuesta del otro y por eso se guarda silencio. La terapia,  individual o de pareja, puede ayudar a reflexionar y a encontrar un acuerdo conveniente para ambos.

Podemos llegar a esperar congruencia en la conducta de los demás. Podemos disminuir el impacto de las puras palabras e insistir  en que estén de acuerdo las acciones con las palabras; recuerda, la mujer es sentimiento, y el hombre es acción!

Podemos dar y recibir amor cuando la conducta está de acuerdo con las palabras. Merecemos recibir y dar lo mejor que el amor puede recibir.

Un beso y un abrazo

Tu amiga… Patrizia 🙂

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